Innovar desde la disonancia
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Para obtener resultados realmente innovadores, a menudo es necesario una mirada desde el exterior. Disonancias lleva cuatro años trabajando junto con empresas y artistas para descubrir maneras distintas de hacer las cosas
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El arte nos ofrece una mirada distinta, una interpretación del mundo que a menudo nos sorprende, nos provoca y nos inquieta. Un motor inagotable para la innovación abierta que la plataforma Disonancias puso en marcha hace cuatro años en Euskadi, trabajando en equipo con artistas, empresas y organizaciones de todo tipo.
El pasado jueves por la mañana desplegaron en Citilab todo su arsenal creativo, dibujando diagramas encima de manteles, reordenando mapas de conceptos escritos sobre pedazos de papel o reuniendo al momento grupos con sorprendente rapidez.
En Citilab no pudimos evitar contagiarnos de tanta actividad innovadora y se empezaron a utilizar algunos de estos recursos, como nos cuenta José Gálaso en su blog "Historias de un sin Oficina".
Gestaciones creativas
Actualmente Disonancias está trabajando en ocho proyectos de investigación con base en Euskadi, desarrollados entre octubre de 2008 y julio de 2009. En total, nueve meses de colaboración para desarrollar un prototipo, procedimiento o idea en base al concepto inicial definido por las organizaciones participantes y las propuestas presentadas por los artistas.
En Cataluña la experiencia está resultando también enormemente productiva, centrada en proyectos con la empresa de ingeniería aerospacial GTD, Telefónica I+D, Eidola y TV3.
La perplejidad como motor de cambio
El éxito de esta metodología se debe a gran parte a la implicación y la sintonía entre todos los participantes, pero también a la suma de miradas muy diversas, con culturas muy alejadas, enfocadas hacia un mismo punto de atención.
La mirada desde el exterior es la que aportan en este caso los artistas, equilibrando el peso de las ideas basadas en la cultura de la organización, yendo más allá de los entornos de investigación tradicionales.
En Disonancias hay ejemplos para todos los gustos, desde la incorporación al proceso de los hijos de los empleados como “agentes de innovación” en una empresa tecnológica a la colaboración entre una firma dedicada a la construcción de grandes cubiertas, que acabó desarrollando viviendas que podían ser construidas rápidamente por sus propios habitantes.
No cabe duda de que para obtener resultados diferentes hay que empezar a pensar diferente y pensar en clave de disonancia parece ser una buena manera.
En el marco del Año Europeo de la Creatividad y la Innovación (2009), la Comisión Europea, en un reciente informe, ha seleccionado a la plataforma vasca Disonancias como un caso de buena práctica europea por sus acciones e iniciativas en el impulso de la innovación abierta y colaborativa entre artistas y empresas.
La elección de Disonancias por parte de la Comisión Europea se ha realizado tras un laborioso proceso de recopilación y selección de distintas iniciativas de buenas prácticas europeas en creatividad e innovación en el conjunto de la UE.




























